Amigos que son conducidos por la Dulce Virgen Maria a esta casa

lunes, 29 de noviembre de 2010

La erotización y su impacto en los niños.Salvemos a nuestros hijos(a)


Cada vez más los niños son protagonistas de programas de televisión y avisos publicitarios en que se muestran como adultos en miniatura, bailando ritmos sensuales o asumiendo actitudes seductoras. Un fenómeno cuyas consecuencias aún no se dimensionan en la sociedad. Los especialistas son categóricos: existe el riesgo de que los niños se estén saltando su infancia, un período en que deberían ensayar destrezas sociales y roles, en vez de verse expuestos a los ojos de personas con desviaciones sexuales. Un precio demasiado alto.
Copiado textualmente: Emol.

Hace poco más de quince días y bajo el título "Concursos de bailes para niños", El Mercurio publicó la carta de un lector que acusaba a los canales de señal abierta por estar fomentando "la hipersexualización de niñas y niños". Un reclamo con bastante fundamento: durante las últimas vacaciones abundaron los programas con menores en pantalla que ni siquiera han llegado a la pubertad, vestidos con ropas insinuantes y moviéndose sensualmente al son del reggaeton y otros ritmos por el estilo.

Pero la utilización de modelos infantiles como objetos sexuales es una tendencia masificada, que se da no sólo en la televisión, sino a todo nivel, incluyendo, por cierto, a la publicidad. La pregunta es ¿cómo afecta esta tendencia a los propios niños y a la sociedad en general? Seis profesionales de la psiquiatría y de la psicología aceptaron analizar el fenómeno.

Opinan los expertos
Josefina Martínez y Rossana Culaciati, sicólogas, docentes del Programa Infanto Juvenil de la Universidad Católica:

"Hemos disminuido la calidad de vida de nuestros niños"


Antes de llegar al foco del tema, ambas especialistas lo sitúan en el contexto en que se está dando. Los niños, dicen, hoy están expuestos a una enorme cantidad de información de todo tipo y evidentemente no toda es útil para su vida o al menos inocua. Hay mucha que es nociva y va desde la más negativa como son las páginas de pornografía infantil contenidas en internet, hasta estos programas y avisos publicitarios protagonizados por menores sexualizados. Explican que para los niños, ver un escote o una escena más o menos erótica en cámara o en un spot publicitario en general no los impacta mucho; sienten que eso pertenece al universo de la gente grande, pero cuando los modelos son de su misma edad, sí que es potente; esos pequeños, esas situaciones se están dando en un mundo que no les pertenece ni les corresponde.

Mujeres en miniatura
Están convencidas: la erotización de los niños es algo deplorable tanto para los que son protagonistas como para los espectadores. La califican como nociva. "Y lo peor es que no hay ninguna conciencia entre muchos adultos. Ni siquiera en algunos papás, que hasta encuentran entretenido y divertido que sus hijos presencien estos bailes en la pantalla y los reproduzcan en su casa. Como si fuera poco, para ellos es una chochera vestirlos con ropas y accesorios parecidos a los que usan lo pequeños bailarines, convirtiéndolos en hombres o mujeres en miniatura".

Padres y medios de comunicación.
Pero no sólo hay que responsabilizar a los padres de esta realidad, sino también a los medios de comunicación y a la publicidad, y más aún a estos últimos que utilizan a los pequeños como verdaderos objetos del deseo para elevar el rating, mientras la publicidad los usa como gancho para promover el consumo de ciertos productos".

Y cerrando el círculo, los padres, aunque no estén de acuerdo con esta moda, ceden ante la presión de sus hijos y terminan comprándoles el pantaloncito, el aro, el peto o el brillito que vieron en el programa o el aviso. "En parte lo hacen también para que su pequeño no se sienta demasiado diferente al resto", dicen.

Consecuencias a la vista
Un negocio redondo que en la población infantil puede tener consecuencias impredecibles. Una de ellas, impedirle que vaya descubriendo el universo adulto, el de la sexualidad y la sensualidad, a su propio ritmo. Estos programas y avisos lo aproximan violentamente a este mundo, lo que no significa que le vayan a provocar alguna patología sexual. Lo que sí ocurre es que los pequeños empiezan a imitar a estos modelos infantiles y cuando bailan meneando la pelvis no es que estén siendo eróticos. Están jugando, y en la medida en que los padres u otras personas se lo celebran, seguirán con este juego, pero sin darle ninguna connotación sexual, porque en esas edades éste es un tema que no maneja, del que no conoce las claves.

El verdadero problema, advierten las sicólogas, es que el niño comienza a saltarse etapas que son fundamentales para su desarrollo psicológico. "Eso reduce su campo de experiencia, le impide brindar tiempo, espacio y energías a los intereses que sí le corresponden a su edad, como jugar a las tacitas, con títeres y otros juegos propios de niños".

Responsabilizan a los padres por esta situación. "Hay papás que ni intentan revertirla; argumentan que los chicos de hoy nada tienen que ver con los de antes y eso no es así, porque los juegos tradicionales siguen teniendo la misma importancia".

Coinciden: hemos disminuido la calidad de vida de nuestros niños. "Ser un niño desarrollado adecuadamente requiere que se sienta emocionalmente bien, sin que nadie le imponga modelos de adultos. El erotismo es un descubrimiento que se va dando paulatinamente y ocurre hacia la preadolescencia y adolescencia. En la infancia los pequeños sólo tienen una aproximación al tema con los clásicos juegos de roles de papá y mamá".

Otra opinión autorizada

Marcela Larraguibel, siquiatra infanto-juvenil, académica de la Universidad de Chile:

"El niño nunca debería ocupar su tiempo en bailar atractivamente"

"Cuando un adulto se viste sexualmente, lo hace para atraer al otro sexo y lo mismo cuando se comporta de determinada manera, cuando se mueve o baila de una cierta forma. Esa circunstancia en los niños no existe. Por eso, cuando ellos reproducen en su casa lo que ven en la televisión o lo que les muestra la publicidad, sólo lo hacen por imitación; están viviendo el período en que se copia todo, incluyendo la ropa y el comportamiento".

Sexualidad diferente
La especialista destaca: "Es verdad que en la niñez también existe la sexualidad, pero se manifiesta de una manera muy distinta a la que muestran los medios. Se expresa en un saber a qué género se pertenece, si se es hombre o mujer, en una curiosidad por indagar qué significa eso, de conocer el cuerpo del otro, de tocarlo, de jugar a roles. Pero no hay erotización en ello, porque no hay elección de objeto sexual, ni enamoramiento, ni nada de ese tipo".

Sobre el fenómeno que estamos viviendo, destaca que lo peor es que se está quitando al niño una etapa crucial en su desarrollo sicológico y que nada tiene que ver con la erotización. "En la infancia el niño nunca debería ocupar su tiempo en bailar lo más atractivamente posible, sino en aprender habilidades sociales, a solucionar problemas, a ponerse en el lugar de los padres, a esperar turno, a transar, a trabajar en grupo y ser menos egocéntrico. Todo esto a través del juego. El baile sólo puede ayudarles a mejorar destrezas motoras gruesas y nada más".

Pero hay otro riesgo que pocos dimensionan: qué clase de personas hay al otro lado de la pantalla deleitándose con el erótico baile de estos niños y niñitas: "Lo que muchas veces provocan estos programas es llamar la atención de los adultos con estos niños vestidos de adolescentes, lo que los vuelve muy atractivos para ellos".

Opinión autorizada
Daniela Camponovo, siquiatra infanto- juvenil del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile:

"El niño de hoy es considerado objeto sexual"

La siquiatra reconoce que se trata de un tema controvertido sobre el que aún no hay estudios concluyentes. "Lo que sí puedo decir es que cuando los niños piden ropas como la de los modelos de la televisión, que suele ser muy parecida a la de los adolescentes de ambos sexos, pero la más provocativa, lo hacen por monería, sin identificarlos con comportamientos eróticos ni relacionarlos con la sexualidad. Y eso, porque carecen de experiencia en el tema, ignoran que ciertas actitudes y conductas son para conquistar al otro sexo. Es verdad que la sexualidad es una característica humana que cruza transversalmente todas las edades y que nace precozmente, pero eso no quiere decir que el niño va a tener vida sexual genital. El desarrollo de la sexualidad en la infancia se relaciona con la identificación de género, y si no hay ninguna patología presente (producto de un abuso sexual por ejemplo o de una depresión bipolar) lo adecuado es dejar que siga su curso natural".

Vulnerables a los con desviaciones.
Advierte: "El problema es que el niño de hoy es considerado como objeto sexual. Uno que sube el rating e incentiva al consumo. Y los grave es que lo deja más vulnerable al deseo de personas con desviaciones".

León Cohen, sicoanalista:

"Algunos medios publicitarios sobrepasan el límite"
 La irresponsabilidad de los medios publicitarios


"La irresponsabilidad de los medios publicitarios contemporáneos es ya un lugar común que se esconde y justifica, perversamente, en la manoseada idea de la libertad de expresión", acusa este siquiatra. Siempre en el límite, señala, "sobrepasándolo engañosamente, se lavan las manos asumiendo que todo efecto de sus actos sería responsabilidad de los espectadores y de su interpretación. Se descalifica y degrada toda reflexión que promueva límites escudándose en el supuesto peligro de que esto tiente al largo plazo a los autoritarismos morales y el fundamentalismo".

Sintetiza: "Por supuesto que estos programas ponen a los niños al límite de la exhibición sexual y los convierten en figuras de seducción con el objeto de vender lo que los viste. Por supuesto que posiciona el tema en la cultura, sugiriendo un manto de relativización en torno al voyerismo pedofílico. Por supuesto que implica que hay padres que pueden ofrecer a sus hijos pequeños como precoces cantantes o modelos o estrellas con el fin de obtener ganancias propias. Los modelos - esos niños que juegan frente a las cámaras y que dan rienda suelta al erotismo que les es propio- , no van a ser afectados, a menos que alguno de ellos sea convertido en icono. Pero es la actitud de los medios lo que no puede dejar de ponerse sobre la mesa. Y en esto nuestra televisión está actualmente plagada de patéticos ejemplos.
 
Fuente El mercurio
Excelente reportaje de Ana María Egert R..
 
F: Dr Pedro Barreda

Catedraticos al servicio de la vida.Sí a la vida, no al aborto ¿Por qué razones?

Siempre si al ser humano, sea cual sea el estadio vital en que se encuentre

Vivimos en una sociedad plural. Unos piensan de una manera y otros de otra; bien, pero... ¡defendamos nuestra postura con razones!

No es inteligente el tomar partido "porque sí", o porque es lo que está de moda y cae bien a una mayoría, o por razones de poco peso que contravienen a otras de mayor entidad. Por eso veamos las razones por las que nos oponemos al aborto y damos un sí a la vida:

Si la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo, el primer derecho de la persona humana es el de vivir. Basado en esto el Artículo 15 de la Constitución Española nos dice que "Todos tienen derecho a la vida"

Pero la vida del ser humano es un hecho, siendo un derecho su protección y defensa. Así pues, queda claro que cuando decimos "derecho a la vida", estamos diciendo que es un derecho a su protección. Y esto porque:

*La ciencia ha demostrado que "la vida humana comienza en el momento de la fecundación, en el momento de la fusión del espermatozoide con el óvulo" (Profesor Alfred Kastler, Premio Nobel de Física).

* "El hombre entero se encuentra ya en el óvulo desde el momento en que éste es fecundado: todo el hombre con todas sus potencialidades" (Jean Rostand, biólogo francés de primera línea).

* "Aceptar el hecho de que, tras la fertilización, un nuevo ser humano ha comenzado a existir no es una cuestión de opinión, es una evidencia experimental". (Jérome Lejeune. Premio Nobel. Catedrático de Genética Fundamental de la Universidad de la Sorbona).

* "Producir un aborto es matar a un ser humano". (Dr. Zamorano Sanabria. Catedrático de Embriología de la Universidad Complutense de Madrid).

* "Soy biólogo y puedo afirmar que cuando el óvulo y el espermatozoide se unen ya se ha originado una nueva vida. Molecularmente hablando, aquello no es una prolongación de la madre, no es un apéndice que pueda ser extirpado sin más. Es un individuo nuevo, y a menos que neguemos la definición misma de la humanidad y sus derechos, no podemos atentar contra él. El momento clave es pues el de la concepción. Entonces comienza la aventura humana. Y la evolución del ser humano proseguirá sin cesar hasta la muerte. Embrión, feto, recién nacido, niño, joven, adulto, anciano, todo es el mismo individuo en diferentes edades". (Profesor Botella Llusiá, Presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, Catedrático de Ginecología y ex-Rector de la Universidad de Madrid).

* Los científicos nos dicen que en el zigoto ya hay una vida "distinta" del óvulo y del espermatozoide, que comienza su propio desarrollo La prueba la encontramos en el niño -probeta o en el zigoto insertado en el útero de una madre de alquiler. Es evidente que no es un tumor de la mujer, sino un ser humano distinto de ella, aunque en proceso de desarrollo, que necesita condiciones especiales de nidación. Su evolución progresiva, sin solución de continuidad, le llevará al nacimiento, niñez, juventud, ... hasta su muerte.

Resumen de su desarrollo en el seno materno:

De la unión del óvulo con el espermatozoide nace un nuevo ser, una célula diferente con doble herencia: 23 cromosomas del padre y 23 de la madre.

A las 6 horas después de la fecundación la célula inicial da dos, que a su vez se convierten en cuatro, éstas se dividen en ocho, dieciséis, treinta y dos... ¡una explosión de vida! hasta llegar a los 60.000 millones de células que constituyen el niño en el momento de nacer.

Hacia los 17 días el embrión comienza a diseñarse: sistema nervioso, vértebras, costillas, médula espinal, futura cabeza con rudimentario cerebro...

Hacia las 3 semanas algunas células empiezan a latir, el corazón del tamaño de un grano de trigo no dejará de hacerlo hasta la muerte.

A partir de entonces se esbozan los brazos, piernas, cara...

A los 2 meses ya tenemos completamente formada la figura.

A los 3 meses ya no se habla de embrión sino de feto. La talla alcanza casi 10 cm. y el peso 45 grs. El niño ya se mueve y comienza a esbozarse la respiración.

Al 4º mes los riñones funcionan y empiezan a salir los cabellos.

Al 5º mes mueve brazos y piernas.

El 6º mes es el de los músculos.

El 7º mes es el de los nervios.

Al 9º mes, hacia los 270 días, se prepara para salir y hacer su aparición en nuestro mundo.

La ciencia ha hablado ¿Cómo podemos negar la evidencia? La interrupción voluntaria del embarazo es un crimen, por mucho que las leyes lo permitan.

Carmen Díaz-Varela.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Neurosis y santidad: aridez-estado y aridez-síntoma.

Si esto es así, si la santidad y la neurosis son incompatibles. ¿Cómo se explican ciertos fenómenos aparentemente neuróticos que podemos observar en la vida de algunos santos, y sobre los que hay abundantes estudios?



En primer lugar, tenemos que tener presente que para importantes escuelas de psicología, entre las que destaca el freudismo, el santo es el prototipo del neurótico. Esto no es una conclusión, basada en la experiencia, sino que es una premisa, que depende de la influencia que filosofías como la de Nietzsche han tenido en el psicoanálisis.[41] No es raro que luego, analizando la vida de los santos, encuentren lo que fueron a buscar, o lo que sus principios teóricos obligan a concluir.



Por otro lado, tenemos que tener presente que, salvo Cristo y la Virgen María, que no tienen la mancha de pecado original[42], la inclinación a la neurosis es según Allers común a todos los hombres. El camino de santidad, con la ayuda de la gracia, lleva a superar esta inclinación, pero en los estados iniciales de su vida cristiana, la manifestaciones de desorden pueden ser evidentes. No, en cambio, al final.



Para concluir, tenemos ese período peculiar en la evolución espiritual que san Juan de la Cruz ha llamado “noche oscura”. Rudolf Allers propone distinguir, para no caer en el equívoco de confundir la neurosis con una purificación espiritual, lo que el llama “aridez-estado”, de la “aridez-síntoma”. Esto nos remite a la distinción hecha más arriba entre el carácter neurótico, sus síntomas, y rasgos o conductas aparentemente neuróticos, que se dan en una personalidad fundamentalmente sana. La aridez como estado, es la que se verifica a lo largo de una purificación pasiva del alma, durante la que se pueden dar algunos fenómenos aparentemente neuróticos. La segunda, es síntoma de un trastorno verdaderamente neurótico de base, un carácter neurótico. ¿Cómo los distinguimos? No es fácil, a veces implica una agudeza interior y una sabiduría verdaderamente sobrenaturales. El criterio básico es, en principio, según Allers, el juicio desde la totalidad de la personalidad.[43]



Con ello se facilita la comprensión de episodios o fases neuróticas que con tanta frecuencia ocurren, o que por lo menos se les parecen extraordinariamente, en el transcurso de la vida de muchos santos. Estos hechos no deben inducirnos a concluir que la vida santa es una actitud neurótica o germina en el terreno de la neurosis, como creyó una incomprensiva explicación pseudocientífica. Al observar con atención esas vidas, se ve que los episodios neuróticos no son más que simples episodios de ciertos períodos de la vida, estadios de paso, en los que se traba la lucha con el “déspota sombrío del yo” y cuya superación lleva siempre al hombre hasta un nivel más alto en la vida. Así se explica también que se puedan repetir tales episodios, pues que corresponden a diversos escalones de la ascensión del hombre e inician siempre una “sobreformación” más completa de éste en Dios -para servirnos de la expresión de Tauler-. [...] Nos parecería perfectamente descabellado el intento de explicar la “Noche Oscura” y otros fenómenos análogos, como neuróticos o simplemente naturales.[44]

jueves, 4 de noviembre de 2010

Psicoterapia y conversión.

En la escuela adleriana, de la que Allers proviene, la psicoterapia es en el fondo pedagogía. Se trata de educar o reeducar el carácter, para que se conforme con los fines reales de la naturaleza humana. De este modo, la psicoterapia se aleja de las ciencias médicas y naturales, inscribiéndose entre las morales.[45]



Para esta escuela, la psicoterapia tendría dos partes: una analítica, en la que se pone de manifiesto la finalidad ficticia que persigue el individuo, y los medios con que la sostiene; otra sintética[46] o pedagógica, que mira a reformar el carácter.[47]



Allers asume estas ideas, pero “desde lo alto”, a partir de una visión más profunda del ser humano, dada por la antropología cristiana. Este proceso de transformación del carácter neurótico, la curación, es considerado por nuestro autor esencialmente como una conversión, o mejor “metánoia”, un cambio de la mente.[48]



Para permanecer firme ante los conflictos, las dificultades, las tentaciones, es necesario ser simple. Para curar una neurosis no es necesario un análisis que descienda hasta las profundidades del inconsciente para sacar no sé qué reminiscencias, ni una interpretación que vea las modificaciones o las máscaras del instinto en nuestros pensamientos, en nuestro sueños y actos. Para curar una neurosis es necesaria una verdadera metánoia, una revolución interior que sustituya al orgullo por la humildad, el egocentrismo por el abandono. Si nos volvemos simples, podríamos vencer el instinto por el amor, el cual constituye -si le es verdaderamente dado el desarrollarse- una fuerza maravillosa e invencible.[49]



La transformación interior que lleva a la salud, comienza por la humildad, que vence la soberbia, la voluntad de poder que es el motor oculto del carácter neurótico, según Allers. Esto no se puede hacer sin ser movidos por el amor auténtico, que es la fuerza más potente que impulsa a la plenitud de vida. Junto a la humildad y al amor, Allers coloca un tercer remedio: la verdad. Allers siempre tuvo presente como lema de su labor psicológica, la frase de Nuestro Señor: “La verdad os hará libres”.



Para poder llegar a esta simplicidad, a esta actitud hacia el mundo y hacia sí-mismo, es necesario hacer entrar en juego la segunda de las grandes fuerzas puestas a nuestra disposición por la bondad divina: la verdad. Estas dos fuerzas, la verdad y el amor, son las únicas para ser invencibles. Para liberarse de las cadenas que nos atan a los valores inferiores, para poder resistir a las tentaciones que desde afuera o desde dentro surgen tan frecuentemente, para permanecer firmes a través de los inevitables conflictos de la existencia, no hay que fiarse del estoicismo que no es en el fondo más que una forma refinada del orgullo, ni librarse a la búsqueda de causas inconscientes perdidas en la lejana nebulosa de un pasado problemático.[50]



El papel del psicoterapeuta, del pedagogo o de quien sea que acompañe a la persona en este cambio, es secundario y auxiliar. Se trata de quitar los impedimentos al desarrollo de estas fuerzas curativas en el interior de la persona, a través del amor.[51] Esto implica un cierto grado, no incipiente, de desarrollo moral y espiritual por parte del terapeuta, que muy a menudo es tomado como ejemplo por quien necesita ayuda.[52]

Es por todo esto que, en la perspectiva “desde lo alto” adoptada por Allers, psicoterapia y dirección espiritual no sólo no se contraponen, sino que convergen. La segunda se convierte en la continuación más lógica y adecuada de la primera.[53]



Una dirección de almas comprensiva, cariñosa, respetuosa, paciente y puramente religiosa, puede llegar a corregir, a la vez la conducta religiosa y la neurótica; porque dicha influencia aborda, en efecto, el problema más central de todos. Por supuesto, no todos esos hombres están en disposición de conocer y comprender sin más ni más, ese problema, ni ver que es problema para ellos. En tales casos, es necesario un penoso trabajo de ilustración y educación, a fin de llevar a esos hombres hasta el punto donde ya es factible discutir ese problema, es decir, se precisa, justamente, una psicoterapia sistemática.[54]



Rudolf Allers, como buen cristiano, es consciente de “los límites de los medios naturales. En nuestra opinión, el dominio más perfecto de todos los conocimientos y de los procedimientos que de ellos se siguen, tiene que fracasar, en última instancia, cuando no se entronca en la conexión, fundamentante y superior en su alcance, del saber religioso. Estamos convencidos de que es imposible, tanto la fundamentación teórica de una doctrina sobre la educación del carácter, como la de una teoría general del carácter, sin referirse a las verdades religiosas ni enraizar aquéllas en éstas. Vimos cómo los planteamientos de nuestras cuestiones, surgidos de una inmediata necesidad práctica, abocaban siempre a últimos problemas que únicamente se resolvían en el terreno de la metafísica y en el amplio curso de la fe basada en la revelación”.[5

martes, 2 de noviembre de 2010

Mi labor como psicóloga católica

Mi labor como psicóloga católica es interpretar los nudos del pensamiento , trascendiéndolos a la luz de Dios. Ayudando así al paciente a reestructurar sus moldes de pensamiento desfigurados por el pecado, y ordenando sus emociones perturbadas a la luz de la razón .
Cada encuentro con el paciente es sagrado. La persona que llega a la consulta ha sido enviada por Dios para que pueda orientarla y rehabilitarla para un conocimiento de si mismo , de su naturaleza y ser mas profundo .Poniendo así la ciencia al servicio de Dios y de su Iglesia, ofrendando a Cristo cada escucha y cada palabra donada

lunes, 1 de noviembre de 2010

Neurosis y santidad: aridez-estado y aridez-síntoma.

Si esto es así, si la santidad y la neurosis son incompatibles. ¿Cómo se explican ciertos fenómenos aparentemente neuróticos que podemos observar en la vida de algunos santos, y sobre los que hay abundantes estudios?



En primer lugar, tenemos que tener presente que para importantes escuelas de psicología, entre las que destaca el freudismo, el santo es el prototipo del neurótico. Esto no es una conclusión, basada en la experiencia, sino que es una premisa, que depende de la influencia que filosofías como la de Nietzsche han tenido en el psicoanálisis.[41] No es raro que luego, analizando la vida de los santos, encuentren lo que fueron a buscar, o lo que sus principios teóricos obligan a concluir.



Por otro lado, tenemos que tener presente que, salvo Cristo y la Virgen María, que no tienen la mancha de pecado original[42], la inclinación a la neurosis es según Allers común a todos los hombres. El camino de santidad, con la ayuda de la gracia, lleva a superar esta inclinación, pero en los estados iniciales de su vida cristiana, la manifestaciones de desorden pueden ser evidentes. No, en cambio, al final.



Para concluir, tenemos ese período peculiar en la evolución espiritual que san Juan de la Cruz ha llamado “noche oscura”. Rudolf Allers propone distinguir, para no caer en el equívoco de confundir la neurosis con una purificación espiritual, lo que el llama “aridez-estado”, de la “aridez-síntoma”. Esto nos remite a la distinción hecha más arriba entre el carácter neurótico, sus síntomas, y rasgos o conductas aparentemente neuróticos, que se dan en una personalidad fundamentalmente sana. La aridez como estado, es la que se verifica a lo largo de una purificación pasiva del alma, durante la que se pueden dar algunos fenómenos aparentemente neuróticos. La segunda, es síntoma de un trastorno verdaderamente neurótico de base, un carácter neurótico. ¿Cómo los distinguimos? No es fácil, a veces implica una agudeza interior y una sabiduría verdaderamente sobrenaturales. El criterio básico es, en principio, según Allers, el juicio desde la totalidad de la personalidad.[43]



Con ello se facilita la comprensión de episodios o fases neuróticas que con tanta frecuencia ocurren, o que por lo menos se les parecen extraordinariamente, en el transcurso de la vida de muchos santos. Estos hechos no deben inducirnos a concluir que la vida santa es una actitud neurótica o germina en el terreno de la neurosis, como creyó una incomprensiva explicación pseudocientífica. Al observar con atención esas vidas, se ve que los episodios neuróticos no son más que simples episodios de ciertos períodos de la vida, estadios de paso, en los que se traba la lucha con el “déspota sombrío del yo” y cuya superación lleva siempre al hombre hasta un nivel más alto en la vida. Así se explica también que se puedan repetir tales episodios, pues que corresponden a diversos escalones de la ascensión del hombre e inician siempre una “sobreformación” más completa de éste en Dios -para servirnos de la expresión de Tauler-. [...] Nos parecería perfectamente descabellado el intento de explicar la “Noche Oscura” y otros fenómenos análogos, como neuróticos o simplemente naturales.[44]

viernes, 22 de octubre de 2010

Sí a la vida, no al aborto ¿Por qué razones?


Siempre si al ser humano, sea cual sea el estadio vital en que se encuentre
Vivimos en una sociedad plural. Unos piensan de una manera y otros de otra; bien, pero... ¡defendamos nuestra postura con razones!

No es inteligente el tomar partido "porque sí", o porque es lo que está de moda y cae bien a una mayoría, o por razones de poco peso que contravienen a otras de mayor entidad. Por eso veamos las razones por las que nos oponemos al aborto y damos un sí a la vida:

Si la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo, el primer derecho de la persona humana es el de vivir. Basado en esto el Artículo 15 de la Constitución Española nos dice que "Todos tienen derecho a la vida"

Pero la vida del ser humano es un hecho, siendo un derecho su protección y defensa. Así pues, queda claro que cuando decimos "derecho a la vida", estamos diciendo que es un derecho a su protección. Y esto porque:

*La ciencia ha demostrado que "la vida humana comienza en el momento de la fecundación, en el momento de la fusión del espermatozoide con el óvulo" (Profesor Alfred Kastler, Premio Nobel de Física).

* "El hombre entero se encuentra ya en el óvulo desde el momento en que éste es fecundado: todo el hombre con todas sus potencialidades" (Jean Rostand, biólogo francés de primera línea).

* "Aceptar el hecho de que, tras la fertilización, un nuevo ser humano ha comenzado a existir no es una cuestión de opinión, es una evidencia experimental". (Jérome Lejeune. Premio Nobel. Catedrático de Genética Fundamental de la Universidad de la Sorbona).

* "Producir un aborto es matar a un ser humano". (Dr. Zamorano Sanabria. Catedrático de Embriología de la Universidad Complutense de Madrid).

* "Soy biólogo y puedo afirmar que cuando el óvulo y el espermatozoide se unen ya se ha originado una nueva vida. Molecularmente hablando, aquello no es una prolongación de la madre, no es un apéndice que pueda ser extirpado sin más. Es un individuo nuevo, y a menos que neguemos la definición misma de la humanidad y sus derechos, no podemos atentar contra él. El momento clave es pues el de la concepción. Entonces comienza la aventura humana. Y la evolución del ser humano proseguirá sin cesar hasta la muerte. Embrión, feto, recién nacido, niño, joven, adulto, anciano, todo es el mismo individuo en diferentes edades". (Profesor Botella Llusiá, Presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, Catedrático de Ginecología y ex-Rector de la Universidad de Madrid).

* Los científicos nos dicen que en el zigoto ya hay una vida "distinta" del óvulo y del espermatozoide, que comienza su propio desarrollo La prueba la encontramos en el niño -probeta o en el zigoto insertado en el útero de una madre de alquiler. Es evidente que no es un tumor de la mujer, sino un ser humano distinto de ella, aunque en proceso de desarrollo, que necesita condiciones especiales de nidación. Su evolución progresiva, sin solución de continuidad, le llevará al nacimiento, niñez, juventud, ... hasta su muerte.

Resumen de su desarrollo en el seno materno:

De la unión del óvulo con el espermatozoide nace un nuevo ser, una célula diferente con doble herencia: 23 cromosomas del padre y 23 de la madre.

A las 6 horas después de la fecundación la célula inicial da dos, que a su vez se convierten en cuatro, éstas se dividen en ocho, dieciséis, treinta y dos... ¡una explosión de vida! hasta llegar a los 60.000 millones de células que constituyen el niño en el momento de nacer.

Hacia los 17 días el embrión comienza a diseñarse: sistema nervioso, vértebras, costillas, médula espinal, futura cabeza con rudimentario cerebro...

Hacia las 3 semanas algunas células empiezan a latir, el corazón del tamaño de un grano de trigo no dejará de hacerlo hasta la muerte.

A partir de entonces se esbozan los brazos, piernas, cara...

A los 2 meses ya tenemos completamente formada la figura.

A los 3 meses ya no se habla de embrión sino de feto. La talla alcanza casi 10 cm. y el peso 45 grs. El niño ya se mueve y comienza a esbozarse la respiración.

Al 4º mes los riñones funcionan y empiezan a salir los cabellos.

Al 5º mes mueve brazos y piernas.

El 6º mes es el de los músculos.

El 7º mes es el de los nervios.

Al 9º mes, hacia los 270 días, se prepara para salir y hacer su aparición en nuestro mundo.

La ciencia ha hablado ¿Cómo podemos negar la evidencia? La interrupción voluntaria del embarazo es un crimen, por mucho que las leyes lo permitan.

Carmen Díaz-Varela.
www.arbil.org/(23)diaz.htm

miércoles, 20 de octubre de 2010

El dolor de los padres

Cada vez me siento más conmovido por el sufrimiento y las dificultades de los padres (de personas con una discapacidad intelectual). Nosotros, en El Arca, tenemos jornadas de descanso, tiempos de reciclaje, una formación. Hemos elegido vivir con personas con una deficiencia. Los padres, por su parte, no han elegido tener un niño "así"; para ellos es un drama, una humillación personal, un sufrimiento. No tienen un día de descanso; disponen de poco apoyo y de ninguna formación. En el Arca, a veces somos admirados por nuestra dedicación. Los padres, a menudo, son humillados. Toda una escuela psicológica los condena: se dice que tienen parte de culpa por tener un hijo "así", sobre todo cuando se trata de un hijo psicótico. Hay padres heroicos que viven todo el día, y a veces despiertos por la noche, con niños difíciles, perturbados. Cerca de sus casas no hay colegios ni talleres; ni psicólogos ni médicos que les aconsejen. Se encuentran terriblemente solos, abandonados en ocasiones por sus familias, sus amigos, los vecinos, la Iglesia. Se sienten castigados por Dios, y entonces, se encierran en el aislamiento y en la angustia.

Todos estos sufrimientos se reflejan en su hijo. Para un hijo es terrible sentir que es una decepción para sus padres.

Jean Vanier, Hombre y mujer los creó, p 22

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Y ENCIMA DE LA MEMORIA, DIOS

La facultad de la memoria es algo grandioso. Es algo que me inspira pavor, Dios mío. Algo de una complejidad profunda e infinita. Y esto es el espíritu, esto soy yo mismo. ¿Que soy yo, pues, Dios mío? ¿Cuál es mi naturaleza? Es una vida cambiante, multiforme e inmensa hasta no más. Mira, yo recorro los campos abiertos, las grutas e innumerables cavernas de mi memoria, incalculablemente pobladas de innumerables objetos de toda especie, algunos presentes en ella en imagen, como es el caso de los cuerpos; otros, presentes por sí mismos, como es el caso de las artes; otros, presentes bajo la forma de no se que nociones o improntas mentales, como es el caso de los sentimientos del espíritu, que la memoria retiene aunque el espíritu no los experimente, porque todo lo que está en la memoria está en el espíritu. Por todos estos parajes hago mis excursiones, unas veces mariposeando de acá para allá otras adentrándome en ellos cuanto me es posible. Pero no logro tocar fondo. ¡Tan extraordinaria es la facultad de la memoria!

¿Y qué es lo que tengo que hacer, Dios mío, mi vida verdadera? Rebasaré esta facultad mía que recibe el nombre de memoria. La rebasaré para encaminarme hacia ti, mi dulce luz. Mira, al subir por mi espíritu a ti, que estás por encima de mí, voy a rebasar también esta facultad mía que se llama memoria; quiero unirme a ti íntimamente y en la medida en que esto me sea posible. De hecho, también las bestias y las aves tienen memoria, porque si así no fuera, no sería capaces de volver a sus madrigueras ni a sus nidos, ni harían otras muchas cosas que tienen costumbre de hacer, si no fuera por la memoria.

Rebasaré, pues, también mi memoria para llegar a aquel que me distinguió separándome de los cuadrúpedos y me hizo más sabio que las aves del cielo. Rebasaré también la memoria, pero ¿para hallarte dónde, mi bien verdadero y mi suavidad garantizada? ¿Para hallarte dónde? Porque si te encuentro fuera de mi memoria, es seguro que no me acuerdo de ti. Y si no me acuerdo de ti, ¿cómo voy a encontrarte?

San Agustin

viernes, 10 de septiembre de 2010

Reflexiones sobre la clonación.Clonación: pérdida de la paternidad y negación de la familia

El Consejo pontificio para la familia considera oportuno todo esfuerzo de clarificación ante el desafío que representa la clonación, convencido de la importancia del problema, y con vistas a la próxima reanudación de los trabajos para llegar a una Convención internacional contra la clonación humana por parte de las Naciones Unidas. Se trata de contribuir a un planteamiento adecuado de esta problemática, señalando los aspectos éticos negativos de la clonación humana y su significado contrario a la dignidad de la persona y de la familia(1). Este es el propósito del presente artículo, en el que se quiere exponer algunas consideraciones al respecto, en un nivel accesible también a los no especialistas.

Ya desde hace algunas décadas se está desarrollando toda una serie de técnicas biológicas, cuya aplicación a la procreación humana suscita múltiples problemas éticos y manifiesta, cada vez más, la necesidad de una antropología integral del ser humano y de una renovada ponderación del papel que desempeña la familia para la humanidad.

En particular, los recientes intentos de lograr la clonación humana plantean importantes interrogantes sobre la familia, sobre el significado del hecho de ser padres o hijos, sobre la dignidad del embrión humano, y sobre la verdad y el significado de la sexualidad humana. La lenta e insidiosa disociación contemporánea entre el concepto de vida humana y el de familia, que es en cambio el lugar natural donde esta tiene su origen y desarrollo, es una de las consecuencias más nefastas de la cultura de la muerte.

En efecto, como afirma la instrucción Donum vitae de la Congregación para la doctrina de la fe, "la persona humana ha de ser acogida en el gesto de unión y de amor de sus padres; la generación de un hijo ha de ser por eso el fruto de la donación recíproca realizada en el acto conyugal, en el que los esposos cooperan como servidores, y no como dueños, en la obra del Amor creador. El origen de una persona humana es en realidad el resultado de una donación. La persona concebida deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida como el producto de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirlo a ser objeto de una tecnología científica"(2).

La inquietante posibilidad de clonar seres humanos con finalidad "reproductiva", mediante la sustitución técnica de la paternidad responsable, está en contraste con la dignidad de la filiación. Aún más preocupantes son las apremiantes peticiones de grupos de investigación que desean legalizar la clonación con el fin de someter los embriones humanos "producidos" a manipulaciones y experimentos, para luego destruirlos. Esta situación implica un grave deterioro, sea del reconocimiento de la dignidad de la vida y de la procreación humana, sea de la conciencia del papel insustituible y fundamental que desempeña la familia para el hombre, sea de su valor fundamental para la humanidad entera.


Clonación, posibilidades de la biología moderna

Con el término clonación se alude a la técnica utilizada con frecuencia en biología para reproducir células y microorganismos, tanto vegetales como animales, y más recientemente para reproducir secuencias de información genética contenida en los materiales biológicos, como fragmentos de ADN (ácido desoxirribonucleico), en el que se halla codificada la información genética nuclear de muchas especies. Es preciso completar esta descripción con una definición más exacta de la técnica de clonación, a fin de que resulte posible conocer de modo más adecuado la naturaleza de la misma.

Teniendo en cuenta su finalidad, la clonación es un procedimiento técnico de reproducción mediante el cual se manipula el material genético de una célula o de un organismo (vegetal o animal) con el fin de obtener un individuo o un conjunto de individuos genéticamente idénticos al primero. Lo que distingue la clonación de otras técnicas similares es el hecho de que en la clonación la reproducción se realiza sin unión sexual (asexual) y sin fecundación o unión de los gametos (ágama), teniendo como resultado un conjunto de individuos biológicamente idénticos al primero, que proporcionó el patrimonio genético nuclear.

El conjunto de individuos obtenidos por clonación se denomina clon, expresión mediante la cual se indica que todos y cada uno de estos individuos tienen la misma información genética; así pues, no son solamente descendientes del progenitor (es decir, no ha tenido lugar una combinación genética sexual de los progenitores)(3). Por consiguiente, se trata de un tipo de reproducción que puede sustituir artificialmente, en las especies animales (de reproducción sexual), la fecundación natural o la unión de gametos (las células mediante las cuales se reproducen por naturaleza), con las consiguientes ventajas, defectos y peligros.

Teniendo en cuenta la realización técnica, por clonación se entiende, en sentido más estricto, según la perspectiva del procedimiento usado, la reproducción obtenida mediante la así llamada "transferencia nuclear"(4). Cuando los científicos aluden a la clonación en sentido estricto, suelen identificarla sin más con la transferencia nuclear: "La fecundación propiamente dicha es sustituida por la fusión bien de un núcleo tomado de una célula somática del individuo que se quiere clonar o bien de la célula somática misma, con un ovocito desnucleado, es decir, privado del genoma de origen materno. Dado que el núcleo de la célula somática contiene todo el patrimonio genético, el individuo que se obtiene posee -salvo posibles alteraciones- la misma identidad genética del donante del núcleo. Esta correspondencia genética fundamental con el donante es la que convierte al nuevo individuo en réplica somática o copia del donante"(5).

También suelen llamarse "clonación" (o "semi-clonación", u otros términos semejantes), aunque en sentido amplio y menos apropiado, otras técnicas de reproducción asexual y ágama que se asemejan, en ciertos aspectos, a la transferencia nuclear, sobre todo por lo que atañe a los resultados obtenidos, es decir, una descendencia genéticamente idéntica. Se trata de técnicas como la partenogénesis artificial(6) o la fisión embrionaria(7), entre otras.

No hay objeciones éticas especiales a la clonación de individuos (para obtener descendencia de ellos) y materiales biológicos no humanos (para emplearlos con diversos fines), si se realiza de modo responsable; y tampoco hay objeciones éticas al tradicional, y a veces antiquísimo, uso de técnicas de este tipo en el ámbito vegetal, que tiene ventajas considerables. No cabe duda de que la utilización de la clonación en zoología puede producir grandes beneficios. Las mejoras en la reproducción de animales de cría, la reducción de los costes de producción de ciertas carnes, la eventual aplicación de la clonación para salvar especies en vías de extinción, y los progresos en las condiciones de experimentación e investigación en farmacología, por ejemplo, hacen aconsejable proseguir la investigación de aplicaciones de las técnicas de clonación en especies animales.

A pesar de ello, es preciso señalar que la utilización de estas técnicas muestra aún incertidumbres que se deben evaluar atentamente. ¿Pueden tener en el futuro consecuencias imprevistas? ¿Pueden, por ejemplo, producir manifestaciones genéticas peligrosas, hoy aún desconocidas o no suficientemente conocidas? ¿En qué medida pueden causar alteraciones, a medio o largo plazo, en el medio ambiente, en la ecología? ¿Una práctica incontrolada de la clonación podría acabar desencadenando nuevas enfermedades y malformaciones?


Clonación humana "reproductiva" o "terapéutica"

Ya es bien conocido que se están llevando a cabo intentos de aplicar la clonación para "producir" seres humanos y emplearlos en la investigación y, eventualmente, en la terapia médica. A este respecto, los medios de comunicación social, la "ciencia ficción" y una cierta literatura de divulgación han contribuido a engendrar falsas expectativas por lo que atañe a las posibilidades técnicas reales de la clonación. En cualquier caso, a pesar de ello, es cierto que se han formulado (con mayor o menor rigor científico) hipótesis e investigaciones encaminadas a experimentar eventuales aplicaciones de la clonación al ser humano. En estos tiempos, ese hecho es objeto de la atención de las autoridades públicas de todo el mundo, así como de todos los que están revestidos de una responsabilidad especial con vistas al bien común.

La problemática de la clonación de embriones humanos, tal como se presenta hoy, se configura esencialmente en dos posibles versiones: clonación "reproductiva" y clonación "terapéutica" (o para investigación científica). La diferencia entre las dos radica sobre todo en la finalidad que se pretende conseguir: la primera tiende al desarrollo completo del sujeto mediante implantación en un útero (clonación "reproductiva"); en la segunda se quiere utilizar el embrión, en su fase de pre-implantación, para investigación con una finalidad sobre todo terapéutica (clonación "terapéutica" o para investigación científica). Así pues, la finalidad para realizar la clonación sería:

1. Obtener una descendencia humana y utilizar una técnica de procreación asistida más eficaz, con mayor o menor aplicabilidad en ciertas parejas (clonación "reproductiva").

2. Obtener, mediante esta técnica, embriones "sintéticos" (así se les suele llamar) o "cúmulos de células" (en las fases embrionarias humanas primitivas, cada una de las células del embrión es totipotente(8) o pluripotente(9)), de las cuales se puedan extraer células madre(10), sin dejar que se implanten en el útero materno. Las células madre extraídas, debidamente controladas, podrían desarrollarse en células específicas, nerviosas, cardíacas, musculares, hepáticas, etc. (clonación "terapéutica", o con fines de investigación científica).


¿Hacia la prohibición global y simultánea de toda clonación humana?

Es obvio que la aplicación de la ciencia en el ámbito de la procreación humana afecta a toda la sociedad, y no sólo a la comunidad científica. Por eso, han comenzado bastante pronto los esfuerzos por llegar a una legislación en la que, sin coartar el legítimo desarrollo de la ciencia, se tracen de modo nítido los confines éticos y legales de su aplicación y se prohíba una eventual clonación del ser humano. Durante los últimos años, en algunos países se han promulgado leyes que prohíben tajantemente la clonación humana reproductiva, a pesar de que se han permitido hasta ahora las investigaciones sobre la clonación humana cuando se realizan con fines de investigación y terapéuticos (como en el Reino Unido). En cambio, otros países han prohibido todo tipo de clonación (Alemania), o han iniciado los procesos parlamentarios con vistas a una prohibición de cualquier tipo de clonación (Estados Unidos)(11). Es cierto que la preocupación por este tema es creciente, y se han intensificado los intentos de llegar a una prohibición de la clonación humana, no sólo a nivel nacional, sino también mediante instrumentos de derecho internacional.

El punto de partida de este debate fue la firme voluntad de prohibir la clonación humana reproductiva. Desde 1993, el Comité internacional de bioética(12) se ha ocupado de esta cuestión. La Conferencia general de la Unesco aprobó una "Declaración universal sobre el genoma humano y los derechos humanos", adoptada en 1998 por la Asamblea general de las Naciones Unidas, en la que se afirma que la clonación con finalidad reproductiva es contraria a la dignidad humana(13).

Durante la 56ª Asamblea general de las Naciones Unidas (celebrada el 12 de diciembre de 2001), se decidió la creación de un comité, que prosigue aún sus trabajos, para llegar a la prohibición de la clonación mediante un instrumento jurídico internacional, en particular, una Convención internacional(14). Al inicio se pensaba sólo en una prohibición de la clonación reproductiva. En agosto de 2001, Alemania y Francia pidieron al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, un proyecto para prohibirla en todo el mundo. Al final de 2001, la clonación reproductiva había sido prohibida en veinticuatro países, entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España, India, Japón, Brasil y Sudáfrica.

La evolución reciente de la situación internacional y la iniciativa de algunos países, no sólo favorables a una prohibición de la clonación reproductiva (propuesta de prohibición parcial), sino también a una prohibición global y simultánea de la clonación, tanto con fines de reproducción como de investigación y terapia (propuesta de prohibición total), constituyen un cambio significativo en los trabajos con vistas a una Convención internacional contra la clonación.

A este respecto, han sido especialmente importantes la ley de Estados Unidos, del 27 de febrero de 2003, de prohibición total de la clonación (actualmente la está estudiando el Senado), la resolución del Bundestag alemán, del 7 de febrero de 2003, de impulsar iniciativas internacionales de prohibición total (y no sólo parcial, como hasta ahora), el proyecto francés, del 30 de enero de 2003, de reforma de la ley sobre la biomedicina, con la prohibición total (aún se está debatiendo), y la petición de prohibición total del Parlamento europeo, del 10 de abril de 2003 (se está estudiando ahora en la Comisión europea). Todas estas iniciativas recientes tienden a una prohibición de cualquier tipo de clonación y no sólo de la reproductiva. Este diverso clima internacional, en comparación con el de hace pocos años, se ha consolidado actualmente, con una iniciativa promovida por Estados Unidos y España, presentada en las Naciones Unidas, con el fin de llegar a una Convención internacional de prohibición total de la clonación(15).

Hay precedentes de instrumentos internacionales tendentes a obtener esta prohibición. En el ámbito del Consejo de Europa, después del acuerdo de París (12 de enero de 1997), se han iniciado los trabajos para una Convención contra la clonación. El Parlamento europeo acogió e hizo suya esta iniciativa del Consejo de Europa para una "prohibición explícita de cualquier clonación humana" y, mientras tanto, ha pedido "a los investigadores y médicos que participan en la investigación sobre el genoma humano que no intervengan en ningún caso en la clonación de seres humanos hasta la entrada en vigor de una prohibición jurídicamente vinculante"(16). La Convención europea sobre derechos humanos y biotecnología o "Convención de Oviedo", así como el Protocolo adicional sobre la prohibición de la clonación de seres humanos, fue fruto de estos trabajos y prohibió específicamente "la constitución de embriones humanos con fines de investigación" (art. 18. 1). Así pues, la ratificación de la Convención de Oviedo por parte de algunos Estados europeos ya había empezado en 1999.

El 22 de noviembre de 2001, el Parlamento europeo se pronunció de nuevo a favor de la prohibición de cualquier tipo de clonación humana, esta vez en todo el mundo. Se trató de una enmienda a un informe sobre la biotecnología, en la que el Parlamento "repite insistentemente que debería existir una prohibición universal y específica, a nivel de las Naciones Unidas, de la clonación de seres humanos en cualquier fase de formación y desarrollo". El Parlamento invitaba entonces a la Comisión europea y a los Estados miembros del Parlamento europeo a avanzar por este camino. Tanto en abril de 2002 como en febrero de 2003, los parlamentarios, en las votaciones, se mostraron favorables a una prohibición de la clonación con la finalidad de extraer del embrión las células madre. El Bundestag, en febrero de 2003, pidió al Gobierno alemán que cambie la postura de Alemania en las Naciones Unidas, poniéndose a favor de la prohibición total de la clonación, porque constituye un ataque contra la dignidad humana, teniendo presente que no existe una distinción moral sustancial entre clonación reproductiva y terapéutica, dado que en ambas se produce la creación de embriones humanos vivos.

¿Por qué no es aceptable éticamente la clonación humana, sea reproductiva sea terapéutica?
La preocupación ante la posibilidad de la clonación humana está plenamente justificada y responde a motivos muy serios. Los diversos intentos de llegar a una prohibición total y simultánea de la clonación en todo el mundo responden a esta preocupación. A pesar del gran interés manifestado en la realización de estos proyectos, y a pesar de las expectativas suscitadas en importantes colectividades (científicos, grupos de enfermos que esperan nuevos recursos terapéuticos, asociaciones profesionales, etc.) que -hay que decirlo- tienen mayor o menor fundamento en la realidad, sería irresponsable no sopesar atentamente las objeciones planteadas a la clonación, que se apoyan en consideraciones de orden técnico y ético, así como en profundas razones antropológicas.


La clonación reproductiva

Por lo que concierne a los intentos de clonación humana con finalidad reproductiva, los obstáculos científicos previsibles son muy serios, hasta el punto de que numerosos expertos han expresado fuertes dudas con respecto a la viabilidad actual de un proyecto realmente científico a este propósito. A pesar de los recientes anuncios clamorosos -más o menos sensacionales- de los medios de comunicación social, no existen actualmente pruebas de auténtico valor científico que demuestren, fuera de toda duda, que esos intentos han tenido éxito. Por lo demás, aun admitiendo la posibilidad de que esos intentos tengan éxito en el futuro, es preciso considerar el gravísimo peligro de enfermedades, defectos genéticos y monstruosidades, de los que serían responsables los que los realizaran.

Por ejemplo, los únicos resultados que ha permitido obtener hasta ahora la técnica de la transferencia de núcleo son un gran número de embriones que no logran desarrollarse como deberían(17). En las escasas ocasiones en que se obtiene el nacimiento, los animales sufren a menudo enfermedades y a veces varias monstruosidades, de modo que con mucha frecuencia mueren prematuramente(18). Al parecer, esto se debe a defectos en el proceso de "reprogramación" genética del núcleo transferido. Es evidente que, en esas condiciones, una clonación con finalidad "reproductiva" no debería aplicarse a la especie humana, por el peligro grave que constituiría y la elevadísima mortalidad inherente(19).

Si la inmoralidad de la clonación reproductiva ya está determinada por las circunstancias técnicas actuales, los obstáculos éticos que se plantean a una clonación humana reproductiva resultan en sí mismos insuperables y manifiestan un contraste con el sentido moral común de la humanidad(20).

Ya en la década de 1980, el filósofo Hans Jonas reflexionó sobre los problemas éticos que implicaría una posible clonación de la persona humana. La clonación significaría la pérdida de lo que Jonas llama el "derecho a la ignorancia", es decir, el derecho subjetivo a conocer que uno no es copia de otro y a ignorar el propio desarrollo (como, por ejemplo, las enfermedades que se sufrirán, la evolución de la propia psicología, el previsible momento de la propia muerte natural, etc.). En cierto sentido, como afirma Jonas, esta "ignorancia" es una "condición de posibilidad" de la libertad humana, y destruirla constituiría un peso enorme para la propia autonomía. El clon humano quedaría inhumanamente condicionado al saber que es copia de otro, porque la incertidumbre es un factor primordial en el esfuerzo humano del libre albedrío.

Sin la responsabilidad de la incertidumbre, según Jonas, el clon debería prever todos sus movimientos, prever obligatoriamente sus enfermedades, corregir sus futuras actitudes psicológicas, en un esfuerzo constante contra corriente por apartarse de su "original". Este último sería siempre para él la sombra, el modelo, la huella omnipresente que ha de seguir o que ha de evitar. "Ser copia" se convertiría en parte de su identidad, de su ser y de su conciencia. Así se infligiría una herida al derecho del hombre a vivir su vida como un descubrimiento original e irrepetible; en el fondo, un descubrimiento de sí mismo. De este modo, su itinerario vital llegaría a ser la pesada realización de un "programa de control" inhumano y alienante. Por consiguiente, para Jonas, la clonación es "en el método, la forma más tiránica y simultáneamente esclavizadora de manipulación genética; su objetivo no es una modificación arbitraria de la sustancia hereditaria, sino precisamente su fijación arbitraria, en oposición a la estrategia dominante en la naturaleza"(22).

El peligro de una utilización eugenésica de la clonación, tanto reproductiva como terapéutica, con el fin de "mejorar" la raza o de seleccionar características personales consideradas "superiores" a otras, a pesar de las afirmaciones de sus defensores, no es una posibilidad demasiado lejana.

En la Resolución del 12 de marzo de 1997 sobre la clonación, el Parlamento europeo se declaraba "firmemente convencido de que ninguna sociedad puede justificar ni tolerar, en ninguna circunstancia, la clonación de seres humanos: ni con fines experimentales, ni en el marco de la terapia de la infertilidad, ni del diagnóstico anterior a la implantación o trasplante de tejidos, ni con ningún otro fin, porque constituye una grave violación de los derechos humanos fundamentales, se opone al principio de igualdad de los seres humanos al permitir una selección eugenésica y racista de la especie humana, ofende la dignidad de la persona y requiere la experimentación con seres humanos" (apartado B).

En una segunda Resolución sobre la clonación, del 15 de enero de 1998, el Parlamento europeo, al solicitar la prohibición de la clonación de seres humanos, de forma experimental, por diagnóstico "o por cualquier otra finalidad", define la clonación incluso como "anti-ética" y "moralmente repugnante" (apartado B).


La clonación terapéutica

La clonación humana terapéutica es presentada a menudo por sus defensores como un progreso que permitiría obtener los beneficios de una terapia genética, como remedio a enfermedades que la medicina actualmente no puede curar. Pero esas posibles -y discutibles- consecuencias positivas no cambian, en el fondo, la índole moral de la clonación en sí misma. Hay una estricta continuidad objetiva entre clonación reproductiva y terapéutica. En ambas se "produce" un embrión humano, pero en la terapéutica se prevé su ulterior destrucción, al extraer células madre embrionarias o materiales biológicos para utilizarlos con fines terapéuticos.

En los aspectos técnicos de la clonación terapéutica persisten numerosas incertidumbres. Por una parte, se afirma que la clonación sería un medio para obtener células madre embrionarias (que, al no ser diferenciadas, resultarían interesantes desde el punto de vista biológico, a causa de su mayor "plasticidad"). Sin embargo, no siempre se tiene debidamente en cuenta la condición precaria del embrión clonado y la elevada probabilidad de causar diferentes neoplasias (cánceres y tumores) en el paciente en el que se introducirían las células. Por esta razón, muchos investigadores consideran que la investigación con células madre adultas es la que permite esperar mayores éxitos, y no tiene los límites éticos que conlleva la utilización de células madre embrionarias(23).

Por otra parte, conviene tener presentes también las notables dificultades prácticas que implicaría el rechazo inmunitario de estas células madre embrionarias. Estas dificultades hacen aún más débil la argumentación de los que pretenden justificar éticamente la clonación humana para utilizarla en estas investigaciones. Superar el rechazo inmunitario de las células madre embrionarias mediante la clonación de un embrión supone una instrumentalización del embrión humano. Como subraya Elisabeth Montfort, "necesariamente la utilización de células madre embrionarias conlleva la técnica de la clonación terapéutica para evitar el rechazo del tejido. Rechazar la clonación y aceptar la utilización de células madre embrionarias (...) es una actitud irresponsable e incluso hipócrita, sin duda para tranquilizar a los que todavía dudan"(24).

La clonación terapéutica para obtener células madre implica no sólo la producción de un embrión, sino también su manipulación y ulterior destrucción. No es aceptable considerar a un ser humano, en cualquier fase de su desarrollo, como un "material" de almacén o fuente de tejidos y órganos, de "piezas de recambio". La complejidad moral de la clonación se puede comprender mejor si se tiene en cuenta que lo que se produciría, manipularía y destruiría no son cosas, sino seres humanos como nosotros. Un modo de afrontar esta cuestión sería ponerse en la situación del embrión (como hemos sido todos nosotros) y no en la de los científicos que clonan. Desde luego, a nadie le gustaría venir al mundo en un laboratorio, en vez de ser el fruto de la unión de sus progenitores. Como tampoco resultaría muy agradable ser un superviviente de decenas o centenares de hermanos gemelos eliminados como "defectuosos". Y menos agradable aún resultaría ser luego manipulados para producir "piezas" (por ejemplo, riñones) que necesitara algún otro; ni morir después de esta breve y sufrida vida "producida" precisamente con esa finalidad.

Ciertamente, la utilización de células madre en terapia celular puede llevar a investigaciones beneficiosas que hoy abren perspectivas muy interesantes. Sin embargo, para esta finalidad, la utilización de células madre embrionarias (y, por consiguiente, de la clonación terapéutica para obtenerlas) se ha mostrado un camino científicamente poco comprobado y difícil, y éticamente inaceptable. En cambio, la investigación con células madre adultas, satisfactoria tanto en sus aspectos éticos como en los técnicos, realizada de modo digno y responsable, y sometida a los criterios éticos, constituye un camino de esperanza y de futuro, que no plantea objeciones éticas especiales(25).


Objeciones técnicas, éticas y antropológicas a la clonación humana

Ciertos argumentos, que permiten profundizar en los motivos racionales de la inmoralidad de la clonación, muestran la continuidad ética entre la clonación reproductiva y la terapéutica. Son argumentos unidos por una profunda complementariedad, porque desarrollan diversos aspectos éticos racionales derivados de la dignidad ontológica del embrión humano, y están entre sí en íntima relación con el estatuto antropológico y ético del embrión, que debe ser el punto de partida inicial en toda esta problemática(26).


a) Insuprimible probabilidad del carácter humano de los embriones obtenidos

La obtención de embriones humanos por clonación, tanto con fines de reproducción como de terapia e investigación, implicaría la destrucción de gran parte de ellos. Por ejemplo, para la oveja "Dolly", fue necesario "desperdiciar" centenares de embriones. Más aún, el elevado riesgo de transmisión de enfermedades o malformaciones que implicaría esta técnica añade nuevas razones para su prohibición ética. Esto vale especialmente por lo que atañe a la clonación "terapéutica". De este modo, resulta obvio que la obtención de células madre embrionarias conlleva la producción (y sucesiva destrucción) de un embrión, que muchos de esos investigadores ya no insisten en definir como "un cúmulo de células", concepto elaborado para eludir la cuestión antropológica, y en consecuencia ética, del embrión. En efecto, reconocen que estas técnicas suponen la producción de lo que denominan "early embryo", es decir, embrión en fase inicial. Pero, entonces, se plantea una pregunta: ¿qué sería ese embrión? ¿Cuál sería su estatuto ético y jurídico? Esa pregunta remite a otra subyacente: ¿cuál es el estatuto de todo embrión humano?

La afirmación según la cual al ser humano se le debe respetar y tratar como persona desde el momento mismo de la concepción es central para un correcto planteamiento del problema de la identidad y del estatuto del embrión humano. "La formulación, en estos términos, del deber ético fundamental con respecto al nascituro se ha hecho sumamente necesaria con vistas a los problemas planteados por el desarrollo biotecnológico"(27).

La expresión "pre-embrión" se ha utilizado precisamente para evitar la pregunta antropológica y ética fundamental sobre el estatuto del embrión(28). "El problema es -se dice- que el embrión en su fase inicial no goza de individualidad e identidad, ya que, al estar formado por células totipotentes, en él no son aún identificables uno y varios individuos humanos. Pero razonemos. El embrión (nos referimos al así llamado "pre-embrión") es un ser. Con esta expresión -ser- entendemos una realidad existente y viva que es susceptible de desarrollo biológico propio, diferenciado y autónomo (tiene en sí mismo la fuerza evolutiva) relativamente al medio adecuado y necesario para su subsistencia y para "alimentar" ese desarrollo propio y autónomo. Además, y sobre todo, se desarrolla por sí mismo, sin desempeñar ningún "papel" externo a su propio ser. Una célula no es un ser individuo porque "funge" como parte de un conjunto, su desarrollo forma parte del desarrollo del conjunto en el que está insertada. En cambio, el embrión no forma parte de ningún conjunto, no es fundamental para la vida (biológica) de la madre; si "producimos" embriones en el laboratorio, estos, como tales, no tienen "utilidad" -salvo que se los implante en un útero femenino para proseguir el ciclo biológico que lleva al nacimiento, o que, con la misma finalidad, se desarrolle toda la fase de gestación en el laboratorio-; y eso es verdad hasta el punto de que con el tiempo, cuando no son implantados, se los "descarta", "destruye" o, simplemente, se los "mata", términos que, en este caso, son sinónimos"(29).

En efecto, si la pregunta sobre el embrión es antropológica y éticamente exacta, es preciso decir también que desde el punto de vista ético se plantea una cuestión previa, muy importante para la ética: ¿qué cosa no es?

En otras palabras, ¿podemos estar seguros de que el embrión así engendrado no es humano? Desde el punto de vista moral, ya la admisión de la probabilidad (insuprimible en el estado actual de los estudios) de estar ante un ser humano, como producto de las técnicas de clonación, tiene un peso decisivo. Es evidente que quien se encuentra ante una sombra y duda si es un animal o un hombre, si le dispara, se hace culpable de homicidio. Antes de disparar, tiene el estricto deber moral de asegurarse de que no es un hombre. Este principio ético se viola en esas prácticas, en las que la obtención de células madre embrionarias humanas implicaría la creación y destrucción de un embrión en las primeras fases de vida.


b) La dignidad del embrión humano

El resultado de una fecundación es un nuevo individuo biológico unicelular totipotente, al que se le suele llamar cigoto. Hay que reconocer que el resultado de la clonación efectuada es totalmente análogo al que deriva de la fecundación. No hay ningún fundamento para afirmar que, a pesar de las anomalías genéticas, la clonación no produce un cigoto. Por consiguiente, se debe establecer una estricta analogía entre fecundación y clonación. Es preciso decir, además, que no hay ningún motivo racional para negar a los embriones obtenidos por clonación los mismos derechos que tienen los obtenidos por fecundación artificial y, por tanto, a fortiori, todos los demás embriones engendrados en el proceso natural de fecundación humana. ¿Cuál sería, por ejemplo, la diferencia esencial entre unos y otros, teniendo en cuenta la totipotencialidad de las células que los componen, que nadie pone en duda?

El desarrollo del embrión es la fase inicial del individuo humano. El p. Angelo Serra analiza las tres propiedades principales que caracterizan el proceso epigenético humano, el cual, según C.H. Waddington, se puede definir como "la continua emergencia de una forma de fases precedentes", es decir:

1) La coordinación. "El desarrollo embrional, desde la fusión de los gametos o "singamia", hasta la aparición del disco embrional, a los catorce días y más allá, es un proceso que manifiesta una secuencia coordinada y la interacción de una actividad molecular y celular, bajo el control del nuevo genoma". Esta propiedad requiere una rigurosa unidad del sujeto que se está desarrollando. No es un racimo de células, sino un individuo real.

2) La continuidad. La singamia(30) inicia un nuevo ciclo de vida. "Todo indica que hay una diferenciación ininterrumpida y progresiva de un individuo humano bien determinado, según un plan único y rigurosamente definido que comienza desde la fase de cigoto". Esta propiedad de la continuidad implica y establece la unicidad o singularidad del nuevo sujeto humano.

3) La gradualidad. La forma final debe alcanzarse gradualmente. Es un desarrollo permanentemente orientado desde la fase de cigoto hasta la forma final, a causa de una intrínseca ley epigenética. Todo embrión humano mantiene su propia identidad, individualidad, unidad. El embrión vivo, desde la fusión de los gametos, no es un mero cúmulo de células disponibles, sino un individuo humano real en desarrollo. Sí, es hijo desde aquel momento. El embrión es un individuo humano. La introducción abusiva del término pre-embrión fue una estrategia para tranquilizar la conciencia y permitir la experimentación hasta el final de la fase de implantación, es decir, en la especie humana, alrededor de catorce días después de la fecundación. Así, se concluye cómodamente que el embrión no existiría durante las primeras dos semanas que siguen a la fertilización(31).


c) El embrión, incluso en la fase unicelular, tiene dignidad humana

Así pues, el rechazo a reconocer condición humana al embrión obtenido mediante clonación (tanto con finalidad reproductiva como para extraer de él células madre embrionarias) en los primeros días de su desarrollo, se sitúa en la discusión sobre el estatuto antropológico y ético del embrión humano. A estos embriones se les niega el carácter de individuo y se dice que no tienen "vida humana". Es una contradicción. Si se trata de embriones, y no sólo de "ovocitos que se han dividido" (y en vías de extinción), se trata de individuos humanos, dotados de vida humana, y no de "grupos" de células.

El investigador I. Wilmut (famoso por haber obtenido la primera oveja clonada, "Dolly", hoy firme opositor de la clonación humana reproductiva, pero claramente favorable a la terapéutica) reconoce que "cuando se crea un embrión, se pone en auto-pilot en su desarrollo inicial". Si el embrión fuera un "cúmulo de células", como dicen, no sería "piloto de sí mismo", no tendría autonomía ni teleología propia y unitaria, como en cambio muestra tener.

El embrión, desde el momento de la concepción, en la fecundación, se presenta como una entidad dotada de autonomía, que en su desarrollo progresa inmediatamente de una manera gradual, continua, armónica, y en él se da la integración y la cooperación teleológica constante de todas sus células. Se trata de un organismo que progresa sin interrupción según el programa trazado en su genoma. Así, llega a ser sucesivamente, sin intervención directiva desde fuera, cigoto, mórula, blastocito, embrión implantado, feto, niño, adolescente y adulto(32). Si esto acontece en la fecundación natural, ¿por qué no sucedería lo mismo en la clonación?

En este punto encontramos una contradicción cuando niegan al resultado de una eventual clonación lo que reconocen al resultado de la fecundación. Esta distinción (embrión clonado, embrión fecundado) remite a la falsa distinción entre el así llamado "pre-embrión" y el embrión, distinción errónea, como hemos señalado antes, que en la práctica se ha convertido en el mayor obstáculo al reconocimiento de un estatuto del embrión humano(33). Si el embrión humano clonado no fuese humano, entonces ¿qué "cosa" sería? ¿A qué especie animal pertenecería? ¿Tendría un genoma humano, pero no sería humano? No es necesario insistir aquí en las contradicciones que implican esas negaciones. Un embrión humano, así reconocido por la razón como individuo humano, dotado de un organismo propio, tiene una dignidad propia y por eso merece respeto. No se trata de una "dignidad" debida a alguna añadidura externa, sino fundada en su ser, en sí y por sí mismo.

Si al embrión se le niega la dignidad humana, con el pretexto de que no tiene conciencia actual, también se debería negar la dignidad a la persona que duerme o que está en estado de coma. Quien niega la dignidad al embrión, entonces también debería negar su dignidad al niño(34).

El ser humano, cualquiera que sea su condición económica, física o intelectual, no se puede usar como un medio, como un objeto. La malicia de la ofensa a este principio fundamental se agrava cuando este ser humano no puede defenderse contra el agresor injusto. Si uno acepta tratar a un ser humano como medio y no como fin, entonces debe aceptar que también él mismo pueda ser tratado un día de la misma manera. Y no deberá protestar. Aunque se demostrara claramente la aplicación terapéutica de las células madre obtenidas mediante creación-destrucción de embriones humanos (cosa que no se ha verificado), la moral, la sensatez y el buen juicio se opondrían: no se puede hacer el mal por una causa buena. El fin no justifica los medios. La historia de la humanidad está llena de enseñanzas a este respecto. Como decía el filósofo J. Santayana, "quien no conoce la historia, está condenado a repetirla".


d) Personalidad del embrión

Así pues, la valoración moral de la clonación humana depende esencialmente de su objeto, de su finalidad objetiva, y no deriva primariamente de la intención subjetiva con que se emplean esas técnicas. Ya la incertidumbre sobre la naturaleza humana del producto de la aplicación de esas técnicas al hombre impone el deber de no realizarla. Pero, más allá de este estricto deber moral de no crearlos, hay muchos y graves motivos para considerar no sólo que a los embriones así producidos se les debería respetar de acuerdo con la dignidad humana, sino también que son personas humanas primero manipuladas y después destruidas.


e) Inhumanidad de la producción y consiguiente destrucción del embrión en la clonación "terapéutica"

Los defensores de la así llamada "clonación terapéutica" insisten siempre en que su intención no es realizar una clonación reproductiva, sino destruir el embrión humano así creado en los primeros días de su desarrollo. Según sus razonamientos (ampliamente recogidos por la prensa, por los medios de comunicación y en los discursos políticos), este modo de actuar sería "ético", mientras que la clonación reproductiva no lo sería.

La clonación humana que podría llevar al nacimiento de un ser humano se ha de considerar un método inmoral de procreación artificial(35). En la "clonación terapéutica", ese proceso se interrumpe intencionalmente: se crea voluntariamente un embrión humano para destruirlo después, con el fin de extraer células madre embrionarias. Desde el punto de vista ético, este procedimiento es aún peor. Aceptarlo implicaría aceptar una igualdad radical entre la especie humana y las demás (P. Singer). Rechazar la posibilidad de matar una vida humana para curar otras vidas humanas, no procede de una posición específicamente religiosa, sino de la fuerza de argumentos y razones de buen sentido, y de la fuerza de una antropología coherente y de una bioética personalista.


f) La clonación humana se opone a la dignidad de la vida y de la procreación

La aplicación de las técnicas de clonación al hombre, con la intención de crear embriones, tanto para implantarlos luego en un útero (reproductiva) como para extraer células madre y después destruirlas (terapéutica y de investigación), no sólo hiere la dignidad de la vida humana y sus derechos insuprimibles, sino que también se opone al valor moral de la unión intrínseca entre vida, sexualidad y procreación. La orientación de la sexualidad humana hacia la procreación no es una añadidura "biológica", sino que corresponde a la naturaleza humana y se manifiesta en la inclinación natural del hombre a la procreación. En cambio, estas técnicas separan los aspectos procreadores de los unitivos, propios de la sexualidad humana, y se oponen a la dignidad de la sexualidad y de la procreación.

Las técnicas de clonación son, en sí mismas y siempre, "reproductivas". Las experiencias recientes muestran también que la clonación humana, a pesar de enormes dificultades, en principio no es imposible. El interrogante ético afecta, por tanto, no sólo a la dignidad de la vida humana y la instrumentalización y eventual destrucción del embrión, sino también a la del modo específico de procreación humana, que es precisamente sexual y que tiene su valor moral, que esas técnicas no respetan.


g) La clonación de embriones humanos se opone a la dignidad de la familia

Existe también un importante factor ético que conviene considerar, y que a menudo se pasa por alto. El ser humano es un ser social. La dinámica sexual y procreadora en el hombre se desarrolla naturalmente en un marco en el que la sexualidad y la procreación se insertan armónicamente en la realidad del amor conyugal que da pleno sentido a la sexualidad humana abierta a la vida. Amor y responsabilidad se encuentran en el matrimonio en la apertura a la vida y continúan en la tarea de la educación, mediante la cual los padres ejercen de modo integral el cuidado de sus hijos.

La clonación humana rompe toda esta dinámica. En la clonación, la vida se presenta como un elemento completamente externo a la familia. El embrión "aparece", por decirlo así, al margen no sólo de la sexualidad, sino también de una genealogía. Todo ser humano tiene derecho a nacer del amor integral -físico y espiritual- de un padre y una madre, a recibir sus cuidados, a ser acogido como un don por sus padres y a ser educado. Cuando en el horizonte surge la inquietante posibilidad de que se pueda manipular y someter a experimentos la vida del ser humano concebido, para luego destruirla, una vez obtenidas del embrión las células o los conocimientos biológicos que se buscan, entonces es el mismo concepto de filiación y de paternidad-maternidad lo que se pone en tela de juicio, y es la misma idea de familia la que queda destruida.


Conclusión

Los recientes avances de las ciencias muestran que la clonación humana, a pesar de las notables dificultades técnicas y las profundas objeciones éticas y antropológicas, es algo más que una hipótesis y se está convirtiendo en una posibilidad. Los diversos intentos de impedir, mediante la ley y los acuerdos internacionales, que esta posibilidad se transforme en realidad, y de obtener un reconocimiento de su condición de crimen contra la persona humana, no se fundan en un miedo impreciso al progreso y a la técnica, sino en importantes y sensatas motivaciones éticas y en una concepción antropológica bien determinada de la persona humana, de la sexualidad y de la familia. Corresponde a las autoridades públicas, a los Parlamentos y a los organismos internacionales tomar una postura coherente. Se trata verdaderamente de un problema clave para el futuro de la humanidad y para la salvaguardia de la dignidad de la investigación científica y de los esfuerzos en favor de la vida, de la salud y del bienestar de los seres humanos, que justifica la toma de medidas oportunas por parte de la comunidad de los pueblos que constituyen la gran familia humana

Cardenal Alfonso López Trujillo / Presidente del Consejo Pontificio para la Familia

* Cirugía estética, moral y ética.

1. ¿Es moralmente aceptable? Dicen que “el hábito no hace al monje”, pero lo distingue. Como no hay refrán perdido, hagamos algunas consideraciones acerca del cuidado del cuerpo, del sentido de la belleza y la diferencia entre vanidad y la buena presentación o dignidad.

La fachada de una construcción, el arreglo de un local para un evento, el traje con que nos vestimos y todo lo que hace referencia a la primera impresión no puede tener en sí misma más importancia que el valor total. Mucho más cuando se trata de la persona humana, que debe darle más valor a lo interno que a lo externo. Así lo recuerda la Escritura Sagrada: “El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor conoce el corazón” (1Sam 16, 7).

De acuerdo con numerosos principios éticos sostenidos por científicos y técnicos, y muchos hombres y mujeres de buena voluntad, trataremos de responder a la interrogante común: ¿es moralmente aceptable una intervención quirúrgica solamente por razones estéticas? 2. El cuidado del cuerpo El cuidado del cuerpo humano, junto con la salud, corresponde a la justa aplicación del 5o. mandamiento. Así, el “No matarás” (Ex 20, 13, Dt 5, 17) se traduce en cuidar, honrar, amar, venerar y agradecer la vida humana en todos sus aspectos. La alimentación balanceada, el ejercicio físico, la higiene y la buena presentación son siempre necesarias.

“El cuerpo revela al hombre, expresa a la persona y por eso es el primer mensaje de Dios al hombre mismo, casi un sacramento primordial, entendido como signo que transmite eficazmente en el mundo visible el misterio invisible, escondido en Dios desde la eternidad. Esto es el cuerpo: testigo de la creación como de un don fundamental, testigo, pues, del Amor como fuente de la que nació este mismo donar” (Congregación para la Educación Católica, Orientaciones educativas sobre el amor humano, Pautas de educación sexual, Roma 1 noviembre 1983, nn 22-23).

Sin embargo, el auténtico cuidado del cuerpo no puede ser trastornado en el culto exagerado de la corporalidad, que conduce al exceso de vanidad, y a actitudes obsesivas y exhibicionistas.

Así, por ejemplo, una abuela no debe pretender competir con su nieta adolescente en su figura y atractivo. Con sensatez hay que reconocer la realidad de cada etapa de la vida y aceptar sus ventajas y limitaciones.

3. Sentido de la belleza La Estética es una ciencia de carácter filosófico que pretende enseñar a valorar la misma hermosura de la naturaleza, las artes que presentan las intervenciones del ser humano, transformando la creación y una mayor atención a la belleza, que tiene su dimensión subjetiva y objetiva que conviene tener en cuenta.

La Estética es la ciencia del gusto. Nos enseña a reconocer lo que es agradable a los sentidos y lo que resulta desagradable. Es, pues, “la ciencia que trata de la belleza en general y de los sentimientos que suscita en el ser humano” (Diccionario Larousse, México 1985).

El concepto de belleza, aunque tiene su aspecto subjetivo evidente en muchas elecciones y rechazos, tiene una conexión estrecha con la armonía, ya que no cae en el exceso o el defecto, sino equivale a lo agradable, a lo virtuoso, a lo que resulta atractivo.

4. Vanidad o digna presentación La vanidad ha llevado mayormente en sí un sentido teológico moral negativo.

La vanidad (cf Ecles 1, 2-11), equivalente al orgullo o a la soberbia, evoca lo ilusorio que son los aspectos material y externo, y, en consecuencia, la decepción que ocasiona en el ser humano.

La primera tentación humana en el paraíso fue una invitación vanidosa: “El día en que comiéreis del fruto del árbol que está en medio del jardín se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal” (Gn 3, 5). Con engaño, el maligno pretendía despertar en la creatura humana la ambición de ser igual a su Creador. La vanidad se convirtió en fuente de pecado. Así reconocemos como pecado capital la vanidad, que sólo puede ser superada con la humildad, la modestia y la sencillez de corazón.

Jesucristo, al asumir la naturaleza humana, transforma la tentación original en un profundo anhelo de santidad: “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt 5, 48, cf Lv 11, 44-45, 19, 2, 1Cor 2, 6). El peligro de vanidad se vuelve motivo de la dignidad de los hijos de Dios (Rm 8, 21).

La vanidad sigue siendo un peligro y motivo de caída del hombre y de la mujer. Sin embargo, hay que reconocer que el sentido de dignidad en el cuerpo, en el vestido y en las cosas externas, si se busca que correspondan al interior, siempre tendrá justificación auténtica.

5. Ventajas de la cirugía estética Salvo la pretensión de cambio de sexo o genitalidad, que sería un grave atentado y aberración contra la naturaleza y dignidad de la persona humana, no suele haber objeción alguna para la cirugía estética, incluso cuando su intención es rejuvenecer o conseguir una figura más atractiva.

Los expertos afirman que toda cirugía estética, al menos en la intención del cirujano, es ayudar a la autoestima. Tal efecto psíquico, en la normalidad de los casos, es fácilmente constatable y eficaz.

6. Peligros de la cirugía estética Hay personas que caen en estados psíquicos de obsesión, lo cual las lleva a intentar acudir al cirujano a solicitar una y otra intervención. Hay que procurar darle la terapia oportuna: la higiene mental para darle su justo valor a la corporalidad.

Que las cirugías estéticas se vuelvan caras y poco accesibles, con el peligro de volverse acciones elitistas y lejanas a las personas de escasos recursos. Hay que reconocer la noble, discreta y generosa labor de muchos cirujanos que ofrecen su atención gratuita o a bajo costo a favor de personas de escasos recursos.

7. El recurso de la cirugía estética Invertir tiempo, dinero y atención cuidadosa al cuerpo, sin caer en exageraciones, es parte del culto a la dignidad humana, que se refiere ante todo a sus derechos fundamentales, pero que abarca también su presentación externa.

Es definitiva, la cirugía estética no puede ser el remedio a muchas consecuencias causadas por la edad, las rupturas conyugales, las depresiones más severas o caracteres hereditarios difíciles de ser borrados, pero es un recurso moralmente válido, siempre y cuando respete el orden natural y no trastorne su finalidad.

La ciencia y la técnica al servicio del hombre y de la mujer son capaces de mantener su sentido verdaderamente humanitario, que ayudará a cada individuo humano a reconocer sus posibilidades y sus limitaciones, también darán pie a valorarse a sí mismos por las múltiples cualidades, no sólo por los rasgos físicos. Y además, en el sentido cristiano más profundo, enseñarán a ver el rostro de Cristo no sólo en la belleza superficial y siempre pasajera, sino también en una faz marcada por las huellas del dolor o el peso de los años, que hará resplandecer su verdadera y permanente hermosura por su experiencia, gratitud y amor que encontremos en ella como regalo de Dios (Mt 5, 48, cf Lv 11, 44-45, 19, 2, 1Cor 2, 6).— Mérida Yucatán.

————— *) Obispo Auxiliar de Yucatán y asesor de la Asociación de Médicos Católicos de Yucatán

A los médicos y al personal sanitario

27. Estimamos altamente a los médicos y a los miembros del personal de sanidad, quienes en el
ejercicio de su profesión sienten entrañablemente las superiores exigencias de su vocación
cristiana, por encima de todo interés humano. Perseveren, pues, en promover constantemente
las soluciones inspiradas en la fe y en la recta razón, y se esfuercen en fomentar la convicción y
el respeto de las mismas en su ambiente. Consideren también como propio deber profesional el
procurarse toda la ciencia necesaria en este aspecto delicado, con el fin de poder dar a los
esposos que los consultan sabios consejos y directrices sanas que de ellos esperan con todo
derecho.

CARTA ENCÍCLICA
HUMANAE VITAE
DE S. S. PABLO VI

sábado, 4 de septiembre de 2010

Cada encuentro con el paciente es sagrado

Cada encuentro con el paciente es sagrado. La persona que llega a la consulta ha sido enviada por Dios para que pueda orientarla y rehabilitarla para un conocimiento de si mismo , de su naturaleza y ser mas profundo .Poniendo así la ciencia al servicio de Dios y de su Iglesia, ofrendando a Cristo cada escucha y cada palabra donada
Psicologa Adriana Taccone

...por ello siempre animo a mis pacientes a buscar profundizar

Creo que el Sello del Bautismo “Sean Santos “ es un llamado para todos, por ello siempre animo a mis pacientes a buscar profundizar en el camino de la oración, los sacramentos especialmente la reconciliación y la eucaristía .

Psicologa Adriana Taccone

viernes, 23 de julio de 2010

viernes, 21 de mayo de 2010

Jesús Ballesteros, disminuido físico y enfermo mental


- Sufre parálisis cerebral desde niño y hace pocos años le diagnosticaron un trastorno de control de impulsos. Pero no consiente que sus patologías le impidan llevar una vida digna ni que la dificultad con que habla le reste un tanto así de claridad a sus ideas. Su testimonio es contundente. Cuando le han tenido que ingresar en una unidad de salud mental dice que nunca se ha sentido sólo: " ahí la única presencia física y real que sientes es la de Cristo Jesús. Y ésa nada ni nadie te la puede quitar." Asegura que "con su muerte en la cruz, Cristo nos dio la vida eterna. Nosotros, a través del dolor, podemos predicar el Evangelio y dar testimonio". Está convencido que es "un renglón derecho de Dios". Publicamos la entrevista que le hace el Semanario Alba en la que queda claro que su leitmotiv es aquella frase de santa Teresa: “Sólo Dios basta”.
(Gonzalo Altozano / Alba)

-¿Se considera un juguete roto de Dios?
-No. Y tampoco un renglón torcido, en todo caso derecho, muy derecho. Es más, aunque esté feo decirlo, soy una obra maestra del Señor, un instrumento a través del cual se hace notar en el mundo.

-Eso son palabras mayores.
-Otra cosa es que no siempre responda como Dios espera de mí, que no esté a la altura de las circunstancias.


-¿Lo dice por su condición de enfermo?
-Lo digo por mi condición de hombre y, por lo tanto, de pecador.

-Hábleme de la enfermedad.
-Al igual que hizo con su Hijo, Dios nos prueba. Nos pone piedras en el camino para ver si nuestra fe es sincera. En mi caso, los obstáculos son mis patologías. Además…

-Diga.
-No hay que olvidar que, con su muerte en la cruz, Cristo nos dio la vida eterna. Nosotros, a través del dolor, podemos predicar el Evangelio y dar testimonio.

-Si le ofrecieran salud a cambio de fe…
-Prefiero pasar el resto de mi vida atado a la cama de un hospital antes que apartarme de Él. Vamos, que no lo dudo.

-¿De verdad?
-Mire, en lo que muchos pueden ver una desgracia (la enfermedad), yo veo una dicha: me hace sentir escogido por Dios para ser miembro activo de su predicación.

-¿A quién habla usted de Dios?
-A todos. Incluso a los testigos de Jehová y a los evangélicos que llaman a mi puerta.

-¿En serio?
-Sí. Les invito a pasar y hablamos. Es curioso, al rato todos dicen lo mismo: que les ha surgido una cosa, que se tienen que ir a toda prisa. ¡Y ya no vuelven a aparecer! No sé por qué será.

-A lo mejor porque les anima a rezar el rosario. Por cierto, ¿no le aburre?
-¿El rosario?

-Sí. Un avemaría, y otro, y otro, y otro…
-¿Aburrirme? ¡Pero si es una meditación profundísima! Mientras lo rezas, va pasando por tu mente la vida de Nuestro Señor Jesucristo y la de la Virgen, incluso algo de la de san José.


-¿Qué papel juega María en su vida?
-Es mi madre, mi compañera, mi protectora… ¡La siento tan cerca…! Es que soy muy mariano, ¿sabe?

-Supongo que por eso disfruta tanto el rosario. ¿Alguna otra oración?
-La Liturgia de las Horas, que rezo cuando mi salud me lo permite. Y el Padrenuestro, la oración que nos enseñó Cristo, que es hermosísima y lo dice todo.
-¿Reza para un milagro?
-No.


-¿No cree en ellos?
-¡Claro que sí! De milagros están llenos los Evangelios y la vida. Pero también creo en la voluntad de Dios.
-¿Qué quiere decir?
-Que sus planes -que no son los nuestros- son los que más nos convienen. Por eso no hay que rezar para un milagro. Pero ¿quiénes somos para pedirle algo así? Nadie. No somos nadie.

-¿Sabe qué planes tiene Dios para usted?
-Evangelizar, a pesar de mis limitaciones; querer mucho a mi familia, en especial a mi mujer, a mis hijas, a mis padres…; y -repito- no permitir nunca que le abandone.

-¿Alguna vez se ha sentido usted el abandonado?
-Nunca.

-¿Ni siquiera cuando le han tenido que ingresar?
-Ni siquiera. Ahí la única presencia física y real que sientes es la de Cristo Jesús. Y ésa nada ni nadie te la puede quitar. ¿Sabe una cosa?

-¿Qué?
-A las unidades de salud mental uno entra llorando y sale riendo.
-Usted, que es muy valiente.
-No le puedo decir que sí ni que no; que sean los otros los que lo hagan.

-Pero es verdad: no teme a la muerte.
-Todo lo contrario; le tengo ilusión.


-¿Ilusión?
-A ver, no es que quiera que mis hijas queden huérfanas; me encantará educarlas, verlas crecer…


-¿Entonces?
-Tengo curiosidad por saber cómo es de verdad la vida.

-¿Acaso no lo sabe?
-Ni yo ni nadie. Porque esto no es la vida, sino su antesala, la copa de espera de un gran banquete. Estoy dispuesto a partir.


-¿Cómo imagina el momento?
-Como la llamada de Jesús a Santiago y Juan, que dejaron sus redes, sus faenas, y marcharon tras Él.

-¿Y qué espera encontrar allí?
-La vida para siempre, la ausencia de limitaciones, la glorificación de mi cuerpo. En dos palabras: a Dios.


1 de agosto de 2009.

Confesion de fe de grandes cientificos